Día de San Jordi. Orígenes

22.04.2018

La fiesta de Sant Jordi se celebra en todo el país el 23 de abril, día en el que murió el caballero Jordi. El santo, que estaba bajo las órdenes del emperador Diocleciano, se negó a seguir la orden de perseguir a los cristianos, por lo que fue martirizado y decapitado. Muy pronto lo empezaron a venerar como mártir y enseguida aparecieron historias fantásticas ligadas a su figura.

Dentro de esas leyendas la más utilizada y transmitida es la que cuenta que  en la villa de Montblanc había un dragón terrible que causaba estragos entre hombres y bestias. Para contenerlo, escogían por sorteo a un habitante y lo daban al monstruo para que lo devorara. Un buen día, le llegó el turno a la hija del rey, que habría muerto a manos de la fiera si el caballero Jordi no hubiera aparecido para enfrentarse al dragón y matarlo. La tradición añade que con la sangre derramada de la bestia nació un rosal de flores rojas.

El culto a Sant Jordi se extendió plenamente a todos los Países Catalanes, durante la Edad Media, aunque en el siglo VIII ya existía esta devoción. Y desde el año 1456 es el patrón oficial de Cataluña.

Aunque la fiesta se celebraba con más o menos intensidad o menos desde el siglo XVI, es a finales del XIX, con el movimiento político y cultural de la Renaixença, cuando se instauró Sant Jordi como la festividad patriótica, cívica y cultural más celebrada en Barcelona y en Cataluña.

Orígenes

En el siglo XV ya se organizaba en Barcelona una feria de rosas con motivo de Sant Jordi. Acudían sobre todo novios, prometidos y matrimonios jóvenes, y eso hace pensar que la costumbre de regalar una rosa tiene el origen en esta fiesta, que se celebraba en el Palau de la Generalitat.

Por otra parte, el origen de la festividad asociada al libro lo situamos en los años veinte del siglo pasado, cuando el escritor valenciano Vicent Clavel i Andrés, director de la editorial Cervantes, propuso a la Cámara Oficial del Libro de Barcelona y al Gremio de Editores y Libreros organizar una fiesta para promover el libro en Cataluña. La fecha escogida fue el 7 de octubre de 1927.

En 1929, durante la Exposición Internacional de Barcelona, los libreros decidieron organizarse y salieron a la calle a montar chiringuitos para presentar novedades y fomentar la lectura. La iniciativa tuvo tanto éxito que se decidió cambiar la fecha y se estableció como Día del Libro el 23 de abril, día que coincide con la muerte de dos grandes autores de la historia de la literatura: Cervantes y Shakespeare.

Ya desde el principio, la fiesta contribuyó a dar un fuerte impulso a la producción editorial catalana y todavía hoy conserva esta esencia. Y ha sido tan grande la trascendencia de la festividad catalana que en 1995 la Conferencia General de la UNESCO declaró el 23 de abril Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor.